Calor


 Ayer, como todos los días desde que llegó la canicula,  hemos pasado un día terrible por el calor, agobiados  con el solazo,  y más recalentados aún con  la reverberación de la temperatura que ha azotado en la zona durante todo el largo día dejando exanimes a los que pasan entre las calles y semáforos esquivando las motos suicidas , a la gente sencilla y comun que vive del día a dia,  y a todo aquel que deambula entre  un sitio al otro para una obligada compra que complete la verdura para la sopa diaria para después  hacer las infernales colas para tomar la perrera que los lleva al inhumano trabajo donde no solo muere la vida y otro tanto la esperanza de superar aquel escollo de sobrevivir . 


Es una calamidad, que no recomiendo a nadie,  ver a la gente caminando en pleno sol castigando al cuerpo desprotegido: se suda una  y muchas veces y aquello mojado se seca, una y varias veces, formando una capa sedimentaria en la piel que va engrosando a medida que transcurre el inclemente solazo: es grasa y sal con el polvo de los carros y el humo negro que ves subiendo desde el pavimento negro y que sube por las piernas y trepa más arriba  y , a veces, deja un fantasmagórico reflejo de la realidad: una fatamorgana.  .


 No hay sombra más  que la huella del pie y la gente está abrumada , desconcertada, caminando como inermes  zombies y no sabe por qué?


 

Es el calor causado con la verticalidad de los rayos del sol dejando más calor que nunca   y con el cual hay que vivir allí pues es  el causante de todo y cuando digo todo: es todo  y hablo de carros, gandolas , motos y todo lo que huela a petróleo. 


Me imagino que aquélla sábana con su mesa en aquel inhóspito sitio está preparándose para reclamar lo suyo: el carbón que está en las moléculas del petróleo volverán está vez  al abismo con gorras de béisbol, con sombrero de moriche y con una botellita de plastico, para variar, y dar - así -  por testigo de que se trata de un nuevo periodo petrolero. 


El calor llega primero. No es el calor de otros lugares. Es el calor de Guanipa, que viene de la sabana larga y ancha cubierta de chaparrales, que viene del petróleo  podrido, que viene del aire mismo. 35 grados centígrados, pero la sensación térmica trepa a 50 por lo seco de la tierra   El viento no refresca aquí. El viento quema. Cuando cierras los ojos, sientes que estás dentro de una boca abierta que respira fuego.


Luego viene el olor. Petróleo y sudor . Petróleo y sudor acumulado del dia trajinado. Petróleo y herrumbre. Es un olor que no se va, que se te mete en la ropa, en el cabello, en los pulmones. Los del Tigre  dicen que es el olor de la prosperidad. Otros dicen que es el olor de la maldición. Después de vivir aquí, entiendes que es ambos.


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